Laura BaroliKinesiología · Piso pélvico

Tu suelo pélvico te habla · Capítulo 00

De ellas, para vos

«Empezá por acá»

Hay algo que casi ninguna me cuenta en la primera consulta.

Llegan por «una molestia en la espalda», por «algo que me dijo la ginecóloga», por «un chequeo, nada más». Y en algún momento —casi siempre cuando ya estamos terminando, con la mano en el picaporte— aparece la frase en voz baja: «Y bueno… a veces se me escapa un poquito. Pero eso es normal, ¿no?».

Si alguna vez cruzaste las piernas antes de estornudar. Si entrás a un lugar nuevo y lo primero que ubicás, sin darte cuenta, es dónde está el baño. Si dejaste de saltar en la cama elástica con tus hijos «porque ya estás grande». Si usás un protector diario «por las dudas». Si te dolió alguna vez en la intimidad y dijiste que estabas cansada. Si alguna parte de tu cuerpo, ahí abajo, te resulta una perfecta desconocida… esta guía la escribí para vos.

Cómo llegué a escribir esto

No lo saqué de un manual. Lo escribieron conmigo, sin saberlo, los cientos de mujeres que pasaron por mi consultorio todos estos años. Cada una me fue dejando algo: una pregunta que yo no había pensado, una forma de explicar que funcionaba mejor que la mía, un truco casero para no abandonar los ejercicios, una lágrima de alivio al escuchar «esto se trata», una historia que me obligó a estudiar más.

Con el tiempo me di cuenta de dos cosas. La primera: en casi todas las primeras consultas yo repetía las mismas explicaciones, y del otro lado pasaba siempre lo mismo: los ojos se abrían y aparecía un «¿¡por qué nadie me lo dijo antes!?». La segunda: cuando una mujer entiende el porqué de lo que le pasa, el tratamiento vuela. La que entiende, se adhiere; la que se adhiere, mejora.

Un día, una paciente me dijo: «Esto que me acabás de explicar tendría que poder leerlo toda mujer, no solo las que llegamos hasta acá». Tenía razón. Esta guía es mi manera de que la sabiduría que ellas me dejaron —lo que les funcionó, lo que las hizo llorar de bronca, lo que las hizo festejar— llegue ahora a vos.

El pacto

Te propongo un trato de tres puntos. Uno: acá no hay culpa. Nada de lo que te pasa te lo buscaste, y todo lo que hiciste hasta ahora (aguantar, taparlo, no consultar) fue lo mejor que pudiste con la información que tenías. Ahora vas a tener más información. Dos: constancia amable. Vas a ver que te pido poco y seguido, no mucho y perfecto. Un día sin ejercicios no rompe nada; se retoma al día siguiente y listo. Tres: me contás. Lo que funciona, lo que no, lo que te da vergüenza, lo que te da miedo. De ese ida y vuelta está hecha esta guía, y de ese ida y vuelta va a estar hecha tu recuperación.

Empecemos por presentarte a alguien que vive con vos desde siempre y que, probablemente, todavía no conocés.

Tu suelo pélvico dice

Sí, hola. Soy yo. Estoy acá abajo. Hace años que quiero hablar con vos. ¿Damos vuelta la página?

Este capítulo es parte de Tu suelo pélvico te habla, el material educativo que acompaña los tratamientos del consultorio. Es información general: no reemplaza la consulta ni las indicaciones de tu profesional. Ante dolor, sangrado o síntomas nuevos, consultá primero.

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Te presento a tu suelo pélvico

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